Nadie, absolutamente nadie, podía imaginar lo que estaba por llegar. Los grazalemeños, que venían de vivir un mes de enero de auténtico récord, en el que se contabilizaron casi 1.300 mm. (1293 según embalses.net y 1.278 según la Agencia Estatal de Meteorología), ni en sus peores sueños habían imaginado que en un solo día iban a asistir a un diluvio, con tintes de universal.
Un diluvio (nunca olvidarán el 4 de febrero de 2026) que, en tan solo 24 horas, iba a dejar en sus calles casi 600 litros (581,5 según datos oficiales) o, lo que es lo mismo, más de toda el agua que cae en Madrid en un año; casi la media que cae en toda España anualmente (en torno a 650 litros) y mucho, mucho más, de lo que dejó en el pueblo aquel histórico 27 de enero de 1948, cuando cayeron 348,9.
En 24 horas cayó más agua (581 litros) que todo lo que llueve en Madrid en un año
RÉCORD EN GRAZALEMA
Una cantidad de agua que, en solo 24 horas, supone casi el triple de lo que cae en Almería en todo el año, 200 litros; un tercio de lo que llueve en Vigo (uno de los puntos más lluviosos de España), con 1.791 litros; más de lo que llueve en Sevilla (540 litros) o, por poner otro ejemplo a nivel nacional, casi la mitad de lo que llueve en Bilbao (1.195).
Datos que también llaman la atención si lo comparamos con lo que llueve anualmente en algunas ciudades de Europa, es decir: casi lo mismo que llueve en París (640) o Bruselas (785), más que en Berlín (590) o, por ejemplo, más que Varsovia (550).
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Y es que lo que llovió ayer en Grazalema estaba fuera de toda lógica, de toda previsión. Hasta tal punto que, como sigue ocurriendo en la jornada de hoy, el agua salió por muros, enchufes y suelo.
¿POR QUÉ LLUEVE TANTO EN GRAZALEMA?
Conforme te adentras en Grazalema vas entendiendo que el hecho de que aquí llueva más que en Galicia, Cantabria o Asturias no es algo fortuito o un capricho de la naturaleza.
Con índices anuales medios de pluviometría que superan los 2.000 litros (este año apunta a que se superarán de muy largo), el origen responde a que, cuando los vientos procedentes del Estrecho de Gibraltar se encuentran con los del Atlántico, más fríos, tiene lugar una condensación de nimbos y cúmulo-nimbo a su paso por la primera y gran barrera montañosa, la de Grazalema, generándose el llamado efecto Fhon.
