PAULA CORRALES | CARACTERIZACIÓN
Cuando la pasión y el talento asaltan el Falla
Bosqueña de nacimiento y corazón, grabó su nombre en la historia del Carnaval de Cádiz al lograr el primer premio de ‘Arte y Caracterización’ del Ayuntamiento de Cádiz
El Carnaval de Cádiz, su artesanía, se siente, imagina y crea mucho más allá de las fronteras naturales de la trimilenaria Gadir. De hecho, si hay un valor que de él destaque sobre otros es la capacidad que ha tenido para hacerse ‘universal’, siendo fuente de inspiración constante de cientos de artistas y artesanos.
Artesanos como Paula Corrales Melgar, quien, desde esa mágica atalaya que es la Sierra de Cádiz, El Bosque, viene siendo capaz de imaginar y hacer realidad caracterizaciones que han llegado para engrandecer y visualizar aún más la enorme labor que desarrollan los profesionales del maquillaje y la peluquería que se dedican a la complicada tarea de la caracterización en el Carnaval de Cádiz.
Buen hacer que, sin ir más lejos, el año pasado, con la comparsa bosqueña ‘Albarracín, la aldea escondida’, le sirvió para hacerse con el premio ‘Arte y Caracterización’ de la primera edición de los galardones creados por el Ayuntamiento de Cádiz para poner de relieve la extraordinaria e imprescindible aportación de los artesanos a la gran fiesta gaditana. En este caso, premiando el mejor trabajo de maquillaje, peluquería y caracterización de los componentes de esta comparsa.
“Para mí, este galardón fue una auténtica sorpresa, una gran alegría. Era y soy muy consciente del alto nivel que, en todo lo que tiene que ver con la caracterización de agrupaciones y artesanía en general, existe en el Carnaval de Cádiz y lograr que mi trabajo obtuviese una distinción tan alta y jamás soñada fue un auténtico orgullo”.
“Si cabe”, resalta, “un acicate más para seguir volcada en una artesanía que para mí, más allá de lo profesional, es una auténtica pasión”. De la complejidad de su labor artesanal hablan “las nueve horas que, antes de salir al escenario del Gran Teatro Falla, empleamos para lograr caracterizar a cada miembro de la agrupación”.
“Obviamente, el público ve y aplaude el resultado final, pero, desgraciadamente, creo que no es capaz de imaginar o no sabemos transmitirle el valor que hay detrás de cada caracterización”.
“En este caso”, explica, “yo y una compañera más tuvimos que poner todas las prótesis, cada pelo de las barbas y maquillar; una auténtica carrera de fondo que, para mi suerte, se vio recompensada con el máximo premio al que podía aspirar”.
“Es verdad que las voces, la letra y la música son el centro de toda agrupación, pero soy de la opinión que sin la aportación que realizamos los artesanos a través de nuestra creatividad y esfuerzo sería mucho más complicado transmitir los mensajes de los autores”.
Y lo dice quien, pese a su juventud, es ya toda una veterana en las lides del carnaval, con una trayectoria profesional muy ligada a la de su primo, el también bosqueño Horacio Calvillo. Reconocido comparsista que este año, junto al gaditano Manuel Barragán, ha vuelto al concurso con la comparsa ‘Los Trapos’.
“Ver mi trabajo sobre las tablas del concurso es mi mayor recompensa”
“Cada año, a nuevas técnicas y materiales se suman mayores exigencias”
“Yo comencé de su mano y, a lo largo de estos años, he tenido la oportunidad y la gran suerte de crecer maquillando a muchas de sus agrupaciones”. “En esta profesión”, resalta, “nunca se deja de aprender. A nuevas técnicas se unen nuevos materiales y mayores exigencias. Así que este año espero crecer un poco más en este apasionante mundo de la caracterización con la comparsa ‘Los Trapos”.
Dentro de la extraordinaria complejidad que supone lograr resultados a la atura de ‘Albarracín, la aldea escondida’, Paula cuenta con una de la mayores y ansiadas libertades de un artesano, la de dejar volar su imaginación. “Tengo la suerte de que Horacio confía totalmente en mí. Me dice de lo que va la comparsa y me invita a volar con la imaginación. Es algo que se lo agradezco mucho, ya que sé que no siempre es así en todas las agrupaciones”.
Libertad y pasión por la fiesta y su profesión que “son mi gran recompensa, ya que, si fuese mirando solo la parte económica, me lo pensaría dos veces antes embarcarme en una aventura tan intensa y compleja”.
Aficionada al carnaval desde muy pequeña, asegura que “el simple hecho de entrar por la parte de atrás al Falla y ver sobre sus tablas mi trabajo lo recompensa absolutamente todo”.
Recompensa que este año vuelve a sentir con la comparsa ‘Los Trapos’ y con la satisfacción de haber pasado a la historia como la primera profesional en lograr el premio ‘Arte y Caracterización’.
