Su casco histórico es un laberinto de estrechas calles, varias de las cuales conducen directamente hasta la plaza del Cabildo, donde se encuentra el balcón de la peña, un espectacular mirador situado a casi 100 metros de altura y situado justo arriba del no menos espectacular acantilado, un fenómeno natural que, según dicen, se fue formando por la erosión que iba produciendo el río Guadalete a su paso por este bello rincón.
Os invitamos a hacer un recorrido por sus estrechas calles a través de este vídeo
