Medina Sidonia, el destino más dulce de la provincia de Cádiz

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Hay quienes a lo largo de la historia han hecho uso de armas y ejércitos para emprender conquistas que les reportaran gloria y beneficios; recompensas que Medina Sidonia ha logrado ‘desenvainado’ los delicados sabores y aromas de sus dulces.

Aromas, sabores y texturas que se pueden degustar en cualquier época del año (también en verano) y cuyos orígenes se remontan a la época árabe, cuando esta noble villa, balcón privilegiado de la provincia de Cádiz, adquirió el título de destacada capital de la repostería del mundo árabe. Consideración que, sin pretenderlo, la llevó a emprender la conquista de tierras y, sobre todo, paladares mucho más allá de sus fronteras naturales.


Desde aquellos tiempos, en los que los obradores asidonenses comenzaron a escribir su historia entre aromas de miel, almendras, harina, especias, avellanas…, los exquisitos dulces de Medina Sidonia no han dejado de acumular parabienes de los paladares más selectos, proyectando su fama hasta límites y territorios insospechados.

Herencia de dulces conquistas que han sabido mantener y mimar las familias asidonenses a lo largo de los tiempos, en especial obradores como Aromas de Medina, Sobrina de las Trejas, Nuestra Señora de la Paz…, manteniendo la pureza de elaboraciones que, por méritos propios, se han convertido en santo y seña de su extraordinaria gastronomía.


Así, hablar hoy de Medina Sidonia es referirse al conjunto arqueológico Cerro del Castillo, a las iglesias de Santa María la Mayor la Coronada, Santiago, La Victoria y San Juan de Dios; los arcos de La Pastora y Belén ; los conventos de San Cristóbal y Jesús, María y José y, también, de forma muy relevante, a su exquisita repostería, esa que sigue siendo motivo de culto en sus obradores y que cautiva a todo el que la prueba.

Alfajor, el gran embajador

El bocado dulce por excelencia, el más representativo de Medina Sidonia, ese que estás obligado a probar, es el alfajor. Conocido en sus orígenes como alajú (pocedente del término ‘al-hasú’, relleno en árabe), se podría decir que es la primera ‘barrita energética’ de la historia, ya que, además de exquisito, tiene un destacado poder nutritivo; de hecho, servía de complemento alimenticio para los navegantes de las grandes travesías oceánicas. De forma de canuto y color tostado en su interior, el alfajor se elabora con miel pura de abeja, almendras, matalahúva, avellanas, pan rallado, harina, cilantro, clavo, ajonjolí y canela.

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